Cripto: El 30 % de las transacciones de Mastercard ya están tokenizadas, ¿qué sigue?
El número golpea como un trueno: el 30 % de las transacciones de Mastercard están ahora tokenizadas. Una revolución silenciosa, casi insidiosa, que redibuja las fronteras de las finanzas. Detrás de este porcentaje se esconde un giro estratégico, un desafío a los escépticos. Pero esta metamorfosis no es más que un preludio. La verdadera pregunta arde: ¿qué mundo financiero emerge cuando un gigante tradicional se casa con la cripto de esta manera?
Mastercard: Del plástico a la blockchain, una mutación controlada
En 2024, Mastercard ha absorbido un tercio de sus transacciones para transformarlas en tokens. No es una experiencia, sino un plan calculado.
En su informe a la SEC, la firma revela una estrategia de dos caras: dominar los riesgos mientras nutre el ecosistema cripto. Colaboraciones con exchanges, integración de pagos en cripto, puertas abiertas a los stablecoins… Un ballet complejo donde cada paso está coreografiado. Los resultados hablan: 28,2 mil millones de dólares en ingresos netos, es decir, +12 % en un año.
No obstante, Mastercard admite un raro reconocimiento: «Los stablecoins y las criptomonedas son competidores serios.» ¿Un paradoja? No. Una lucidez estratégica.
Al tokenizar sus flujos, el gigante no lucha contra la cripto—la digiere. Como si, para sobrevivir, tuviera que convertirse en lo que pretendía regular.
Pero la tokenización no es más que una herramienta. ¿El verdadero desafío? Repensar la confianza. Las blockchains ofrecen transparencia y velocidad, pero Mastercard añade su red, su regulación, su brazo de seguridad. ¿Un matrimonio contra natura? Quizás. Pero cuando el 30 % de tus transacciones cambian en silencio, el divorcio ya no es una opción.
Cripto vs. Banco: El choque de titanes ya está aquí
¿El elefante en la habitación? Los 27.600 mil millones de dólares en transacciones con stablecoins en 2024, superando a Visa y Mastercard juntos. Un terremoto. Los legisladores estadounidenses se agitan: French Hill y Bryan Steil proponen un marco regulatorio para los stablecoins, con un objetivo claro — proteger el dólar, no la innovación.
No obstante, Mastercard vislumbra 2025 como el año de la simbiosis forzada. Regulaciones clarificadas, bancos adoptando la blockchain, stablecoins convirtiéndose en puentes entre los mundos fiat y cripto.
¿Escenario idílico? No del todo. Porque en la sombra, se libra una batalla: los stablecoins amenazan los márgenes de las tarjetas de crédito, desgastan las tarifas de transacción, desafían los plazos de compensación.
Pero aquí está el giro: Mastercard apuesta por la disrupción para reinventarse. Al tokenizar sus propios flujos, la firma transforma una amenaza en palanca. Imagina: pagos transfronterizos en stablecoins resueltos en 3 segundos, asegurados por su red. Un híbrido monstruoso, mitad tradicional mitad cripto, que podría asfixiar a los jugadores puros.
Mastercard ha sacado una lección esencial: la cripto no es un adversario, sino un ADN a integrar. Tokenizar el 30 % de sus transacciones es solo un preludio. ¿El próximo paso? Una reestructuración total donde tarjetas, stablecoins y blockchains converjan en un ecosistema fluido e interconectado. ¿Los reguladores podrán seguir el ritmo? ¿Resistirán los bancos ante la ola? Una certeza permanece: en 2025, el panorama financiero será irreconocible, a pesar de un bitcoin cuya consolidación comienza a resultar tediosa.
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Fascinado por bitcoin desde 2017, Evariste no ha dejado de investigar el tema. Si bien su interés inicial era el trading, ahora trata de comprender activamente todos los avances centrados en las criptomonedas. Como editor, se esfuerza por proporcionar constantemente un trabajo de alta calidad que refleje el estado del sector en su conjunto.
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