Alemania: El Bundesbank al borde del abismo con un déficit histórico récord
Los alemanes fueron a las urnas el 23 de febrero, redibujando el paisaje político del país. Con la victoria de los demócratas cristianos (CDU/CSU) y el ascenso notable de la extrema derecha, la atención se centra en los desafíos económicos importantes del futuro gobierno. Entre ellos, una nueva y sorprendente: el Bundesbank registró una pérdida récord de 19,2 mil millones de euros en 2024, un abismo financiero que pesará mucho sobre las decisiones presupuestarias de Friedrich Merz.
Una economía alemana bajo tensión
Alemania, antaño motor económico de una Europa en crisis, muestra ahora graves signos de debilidad. Tras dos años de recesión, las empresas advierten de una pérdida de competitividad y de un descenso de las exportaciones. La subida de los tipos de interés por parte del BCE, inicialmente destinada a controlar la inflación, ha amplificado las dificultades a las que se enfrentan los bancos centrales.
Resultado: el Bundesbank debe pagar intereses más altos a los bancos comerciales, mientras que sus ingresos provenientes de las obligaciones caen.
- La pérdida de 19,2 mil millones de euros en 2024 es la más importante desde 1979;
- En 2019, el Bundesbank aún había pagado 5,85 mil millones de euros al Estado;
- Se esperan otras pérdidas para los próximos años, según su presidente Joachim Nagel.
Las empresas, por su parte, no dan tregua. Exigen una drástica reducción de los costos energéticos y de la burocracia. Pero, ¿podrá el gobierno de Merz satisfacer sus demandas mientras respeta las restricciones presupuestarias?
Friedrich Merz frente al rompecabezas presupuestario
El futuro canciller Friedrich Merz no es un novato en finanzas, pero nunca ha tenido un puesto ministerial. El hombre fuerte de la CDU es un exejecutivo de BlackRock, lo que alimenta las críticas sobre su connivencia con el sector bancario.
« Friedrich Merz proviene directamente de BlackRock, sin ninguna experiencia gubernamental. Ha sido elegido para dirigir una de las naciones más influyentes de Europa. », denuncia un observador en las redes sociales.
El desafío es inmenso: mientras la CDU aboga por una reducción de impuestos y un regreso a la energía nuclear, sus potenciales aliados de la coalición, en particular los Verdes, abogan por una fiscalidad más pesada y un giro ecológico radical.
En cuanto al SPD, desean un fondo de 100 mil millones de euros para financiar la transición industrial. Pero, ¿cómo financiar estos proyectos sin los ingresos del Bundesbank y bajo la presión del freno a la deuda?
Otro gran factor de incertidumbre proviene del otro lado del Atlántico. Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Alemania teme nuevos impuestos sobre sus exportaciones hacia Europa. Trump quiere reducir el déficit comercial de EE.UU. y anima a las empresas alemanas a deslocalizar su producción a Estados Unidos.
¿Se avecina una nueva tempestad económica para Berlín?
Una crisis sistémica en gestación
¿Está Alemania condenada al debilitamiento económico? Aparte de la crisis bancaria y la amenaza proteccionista estadounidense, las empresas alemanas luchan por encontrar trabajadores calificados. La energía cara, la sobrerregulación y el peso de la seguridad social afectan la competitividad industrial.
« La economía se contrae. El desempleo aumenta. Alemania ya no atrae a los inversores », advierte Rainer Dulger, presidente de la confederación de empleadores alemanes.
Frente a esta situación, un agrupamiento de 100 asociaciones económicas lanzó un SOS político, organizando una manifestación en Berlín el 29 de enero. Exigen una reforma en profundidad para revitalizar el tejido económico. Entre sus demandas:
- Una reducción masiva de la burocracia;
- Una disminución de la fiscalidad de las empresas;
- Incentivos a la inversión;
- Un alivio de los costos laborales.
Pero el margen de maniobra del futuro gobierno sigue siendo reducido. Entre la disciplina presupuestaria impuesta por el BCE y la presión de los socios europeos, Berlín podría verse obligado a tomar decisiones difíciles. ¿Debemos flexibilizar el freno a la deuda para reactivar la inversión, aun a expensas de desagradar a los conservadores?
Una cosa es segura: la «locomotora de Europa» necesita un verdadero impulso. Pero, ¿quién se atreverá a pisar el acelerador?
Cabe señalar que no es la primera vez que Alemania ve acumularse nubes negras sobre su horizonte económico. Ya en agosto pasado, algunos mencionaban el espectro de una recesión, alertados por la caída de las exportaciones. Hoy, la cuestión ya no es si Alemania tambalea, sino hasta dónde caerá antes de rebotar.
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